MANUAL DE SUPERVIVENCIA EN CASO DE APOCALIPSIS ZOMBIE
Todos sabemos que nuestros días de comodidad y retozos en la campiña de nuestra vida burguesa están contados. El Infierno se ha estado congestionando después de miles, tal vez millones de años de estar recibiendo almas.
Diversas religiones, especialmente las judeocristianas que nos rigen como un cruel rey veterotestamentario con mal humor, nos aseguran que habrá un día en que los muertos se levantarán para ser juzgados por el Gran Wey en el Cuarto de Arriba: pinchis zombies.
Cuando el sexy (y probablemente gay) Gilgamesh rechazó los favores de la curvilínea diosa Ishtar ella le pagó con esta amenaza:
Hay diversos factores que podrían darnos la sorpresa de zombies hambrientos de sangre: imaginemos que la contaminación nos deja en un basurero tóxico donde un grupo cada vez más grande de locos intoxicados decide alimentarse con la carne de los demás. O una epidemia de depresión y psicosis aguda mezclada con alguna enfermedad viral que exija al organismo alimentarse de sangre o carne. O, lo que me parece más posible, la nanotecnología volviéndose loca y tomando control de los cuerpos de los huéspedes. Todo esto puede y, si la estadística está conmigo, VA a suceder, así que sólo un necio no tendría un plan consigo para ocuparse de sí mismo y, con suerte, de sus seres queridos.¡Desvencijaré los bastidores y dejaré las puertas por los suelos
Y dejaré a los muertos comerse a los vivos
Pues son más los muertos que los vivos!
- Primer día
En el primer día del apocalipsis zombie, Carlos detecta todas las señales, en su navegación diaria de la Internet ha sabido detectar noticias de todo el mundo que pueden desembocar en catástrofe, y desde niño se ha preparado para defender su vida de hambrientos muertos vivientes.
Mike, sin embargo, es un mariguano pendejo que nunca piensa en el futuro e ignora totalmente notas periodísticas como "La Sonda Espacial Phoenix regresa a la Tierra cargando extrañas bacterias de Marte". Muy mal, Mike, eres un imbécil.
Carlos tiene dos katanas en casa, una para él y una para su esposa.
Mike tiene un revólver, y hace años que no compra municiones, pues prefiere usar su dinero en mariguana y alcohol.
- El primer ataque
Carlos lleva en su mano un anillo de calavera que no sólo se ve muy cool, sino que le recuerda todos los días la inevitabilidad y naturalidad de la muerte, así que cuando sea necesario cortar la cabeza de una figura aparentemente humana, no entrará en shock. El shock post-homicida será la causa de muerte de muchos seres humanos que maten a su primer zombie, pues las bestias se aprovecharán del tiempo que le toma a la persona en shock para reaccionar para lanzar su ataque.
Mike, por su lado, es un hedonista y huevón que sólo piensa en qué chingón es ver la tele todo el día y poder fumar mariguana sin parar, la vida es simplemente una serie de recesos interrumpidos por el trabajo, el sueño y el baño, con la ocasional salida a divertirse o embriagarse; la muerte le aterra. ¡Qué vergüenza, Mike!
- Salir de casa
Carlos y su esposa salen de casa completamente equipados, pero sin peso extra en sus mochilas: llevan agua, comida en lata, antibióticos, lámparas, cerillos, una radio de baterías, cigarros y condones.
Mike sale de casa despavorido, con su revólver y seis balas en el mismo. Si un zombie sale en su camino seguramente podrá volarle la cabeza, pero si seis aparecen es muy improbable que pueda acertar seis veces y estar a salvo. No lleva consigo sino una botella de coca cola con la mitad de la soda, un chingo de encendedores en el bolsillo, una gorra de béisbol al revés y se le olvidó ponerse zapatos. Su probabilidad de supervivencia es de 4 en 1000. Estás muerto, superpendejo.











