O "Notas sobe una canción norteña"
Like a king over earthly nature, it rouses every force to countless transformations,
—Novalis.
Un híbrido interesante de folklor y manufactura comercial, la canción norteña nos ha dado, por fin, suficiente tiempo como para poder verla desde lejos y apreciar sus mejores piezas.
En México no hay intelectual o sibarita que sea tan mamón como para que no le guste al menos una canción de los Tigres del Norte o de Los Invasores, aunque sea en sentido "irónico" (las comillas las uso porque la ironía no es lo que los hípsters creen que es).
En México no hay intelectual o sibarita que sea tan mamón como para que no le guste al menos una canción de los Tigres del Norte o de Los Invasores, aunque sea en sentido "irónico" (las comillas las uso porque la ironía no es lo que los hípsters creen que es).
Desde niño me gustó Ramón Ayala y sus Bravos del Norte; después, en mi adolescencia, en mi larga fase afectada, irritante y precariamente esnob, intenté con todas mis fuerzas negar el legado ranchero de mis padres y de mi entorno; llené esos espacios con rock amanerado alemán, con el hoy avergonzante nu metal y con chanson francesa que se ajustaba a mí con la gracia de un guante de terciopelo en la pata de un rinoceronte.













