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miércoles, 4 de julio de 2007

QUIERO SER DANZANTE DEL VENADO, DÍA SEIS

El correo que recibí de uno de los posibles instructores de danza del venado no le da un futuro prometedor a este osado reportaje. Aquí lo transcribo, omitiendo nombres.
"Hola Carlos Mal Pacheco

Existen desde mi punto de vista dos posibles vías:

- Solicitar tu ingreso a algún grupo de danza folclórica y hacerte merecedor del personaje del venado;

- volver a nacer y ser yaqui, y una vez siéndolo, tener el tradicional designio para cumplir con este rol. Si bien no te puedo decir qué porcentaje de etnicidad yaqui deberías poseer, de lo que estoy seguro es que más que tener un 20% o 100% de sangre yaqui, requerirías de pasar por un proceso que en otro momento y no en mediante un e-mail, podríamos platicar.

Estas tradiciones no requieren de una "oportunidad de ponerlas en los medios". La folclorización de la danza del venado, caracterizada con "venados jotos" (como lo he escuchado de parte de los yaquis al referirse al presentado por Xxxxxxx Xxxxxxxxx) ha sido un recurso negativo para el reconocimiento de la diversidad cultural y de la persistencia étnica.

Por otra parte, me parece interesante que escribas y publiques tu reportaje sobre el tema.

Te envío un saludo."
Después de haber sido desalentado por un par de amigos y la falta de respuesta de los apelados y apeladas, me sentí un poco desanimado para seguir, pero el buen Nacho Mondaca me ha dado un nuevo nombre misterioso que será el blanco de la investigación del próximo día: Carlos Silva. Espero que él nos pueda llevar a todos a buen puerto. Sigan leyendo, amigas.