Me parece muy extraño y a veces conmovedor que países como Japón y México no son tan sensibles en cuanto al Holocausto judío. Europa y Estados Unidos tienen mucha razón al sentir muy de cerca estos fenómenos, porque ambos están repletos de judíos, muchos de ellos sobrevivientes o directamente afectados por la Shoah.
En Japón no es raro ver jóvenes entusiasmados con Hitler y la parafernalia nazi; en Europa ir a una fiesta de disfraces vestido de un oficial del SS acarrea graves consecuencias, como le pasó al un cierto príncipe imbécil. Recordemos que en el viejo continente se vivió todo esto muy recientemente y a nadie allá le da risa el asunto.
En México, estoy seguro de que podemos poner a Hitler en un anuncio de tortillinas Tía Rosa y a nadie le va a parecer el fin del mundo.
Cuando estaba en la primaria un profesor, con ayuda de un megáfono, nos dio a todos los niños un set de instrucciones. Ahora que lo recuerdo se me eriza la piel, porque estoy seguro de que en 1940 un montón de niños de diez años oyeron en Berlín el mismo discurso en la plaza de reclutas del ejército infantil de los Hitlerjugend.
"A ver, niños, vamos a hacer honores a la bandera: párense bien y levanten su brazo derecho con la mano extendida y la palma hacia abajo..."
...¿No les parece un poquito raro que los mexicanos hacemos el saludo nazi (Hitlergruß) durante el juramento a la bandera? Nunca lo habían pensado, ¿verdad?