En un claro de lo más tupido del bosque amazónico hay un tapete de hojas y el muñón de un árbol forrado de enredaderas y musgo.
Encima de este tronco muerto y verde hay un pajarito rojo que pía como una lagartija estúpida. Si lo vemos más de cerca no es un pajarito nada más, es una cotorrita, un periquito, rojo como la sangre, con una mancha negra en las alas.
El pajarito ha estado allí en ese mismo tronco hace siglos incontables, desde la infancia del río Amazonas. No sabe que es inmortal, no sabe que el fuego no lo ha consumido, que los depredadores le rehuyen y que la mano del hombre jamás le cortará la vida. No recuerda nada de su glorioso pasado; es un pajarito muy bonito y muy chiquito que no sabe nada y que nada más pía de vez en cuando.
Es Satanás.
Carlos Mal Pacheco y Fugo Medina.
