Este texto es un resumen de un ensayito que hice para leer en uno de los coloquios de literatura mexicana que se hacen cada dos años en la Universidad de Sonora. Apareció publicado en Perfiles, sección cultural de El Imparcial, el 19 de septiembre de 2004. Pueden leer el ensayo completo en el Club Chufa Blog.

Corren rumores de que muchas piezas musicales que tenemos por muy sonorenses y muy mexicanas son en realidad plagios, préstamos de música europea. Los plagiarios suponían que las lejanas melodías jamás llegarían al Nuevo Mundo y que no habría que dar crédito por ellas.
Por ejemplo, en 1830, el alemán
Friedrich Willhelm Kücken (en la imagen de la derecha) compuso una marcha de guerra llamada “Wer will unter die Soldaten”, es decir “Él quería ser soldado”. Años más tarde, nuestro
Jaime Nunó —que más bien era catalán— nos da una pieza sumamente similar como himno nacional.