
1. Olvídate de Wal-mart, Ley, Soriana... de hecho olvídate de comprar con carrito; los supermercados son chiquitos y costosos. Olvídate también de las tienditas de la esquina.2. ¿Te gustan los Pulparindos, los Pelones, los Lucas, los Rellerindos, las Rocaletas, los Tama-rocas, los Miguelitos, los Rielitos? Es mejor que vayas olvidándote de ellos; en París no saben ni qué pedo con los dulces con chilito. Tienen nada más de esos dulces que comen los viejitos, con sabores de frutas.
3. Antes de maldecir Hermosillo por ser un pueblito sediento donde todavía hay vendedores de petróleo en carretas tiradas por mulas siéntete afortunado de tener gimnasios baratos cerca de tu casa. En París solo hay gimnasios muy caros y solo los fresas van al gimnasio. El parisino común se mantiene fuerte con un régimen de cigarros y una actitud cínica hacia la vida.
4. Si pensabas que París era una ciudad de calles empedradas y chiquitas donde no caben los carros y todos andan en metro o en bicicleta, creo que alguien te ha engañado. Hay un chingo de carros y grandes calles con tráfico todo el tiempo. Así que el sonido romántico de los acordeones del verano son ahogados por el claxon del conductor encabronado.